Balada Para Unos Cuantos Locos

Para ir a mi casa hay un tren, que sale del centro de Lausana y que se llama “LEB” (por “Lausanne - Echallens - Bercher”, que son las tres ciudades principales que toca la linea). Suelo tomarlo porque es mas rapido que el bondi y porque es una fuente inagotable de anecdotas. El trencito este pasa cuatro veces por hora cerca de casa, dos yendo para Lausana, dos yendo para Bercher, cada 15 minutos mas o menos.

Parece que mas alla de donde me bajo yo, en la parada de “Montetan”, hay un asilo psiquiatrico. Digo esto porque cada vez que me tomo el de las 16 y 35 para ir a Lausana, hay un chabon que recorre todo el tren antes de bajarse dandole la mano a cuanta persona se le cruce. Infaltablemente, viene a saludarme, me da la mano, y el mismo dialogo se repite, invariable y totalmente previsto:

– Hola!
– Que tal? – le respondo siempre con una sonrisa.
– Nos conocemos? – obviamente mi actitud lo sorprende; la gente no sonrie mucho por estos pagos.
– Claro que si!
– De donde?
– De siempre.
– Vivis en Lausana?
– Si.
– Estas casado?
– No.
– Ah bueno, chau, suerte. – y diciendo eso, se baja en la siguiente estacion, acompaΓ±ado de otros tantos locos, cada cual en su mundo, muchos de los cuales no vamos al asilo.